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El papel del paciente en su rehabilitación

Cuando eres diagnosticado de alguna patología y acudes a rehabilitación, confías en que los profesionales solucionen por ti aquellas limitaciones que sufres en tu día a día. Sin embargo, este enfoque no es el más apropiado. Antiguamente, existía la creencia de que los pacientes debían de tomar un rol pasivo en su proceso terapéutico: acudir al profesional y recibir el tratamiento que éste considerase. En este tipo de modelo la responsabilidad caía exclusivamente sobre el profesional y el paciente simplemente recibía el tratamiento.

En cambio, en la actualidad el modelo de atención ha cambiado. El paciente actual se preocupa por su salud y controla parte de la evolución de su enfermedad. Se ha demostrado que el paciente debe tomar un rol activo dentro de su tratamiento.

 ¿QÚE ENTENDEMOS POR ROL ACTIVO?

Un paciente que desempeña un rol activo en su tratamiento es aquel que permanece implicado en la toma de decisiones y toma responsabilidad sobre su propio estado de salud. 

Para que el paciente esté implicado en la toma de decisiones, los objetivos perseguidos en la terapia estarán basados en sus deseos y serán pactados entre el y el terapeuta, teniendo en cuenta sus intereses personales y de su entorno.

 En algunos casos el rol activo del paciente puede ser reemplazado por el de algún familiar o su cuidador principal.

 ¿CUÁL ES LA LABOR DE LOS TERAPEUTAS?

Los profesionales deben ayudar a seleccionar al paciente unos objetivos realistas teniendo en cuenta tanto las limitaciones de la persona como sus capacidades y potenciales. Para ello se realiza una valoración teniendo en cuenta las características del individuo y el contexto en el que se desenvuelve.  En relación a la implicación del paciente, los terapeutas proporcionarán educación para la salud con el objetivo de capacitarle para la toma de decisiones. 

 El tratamiento debe ser individualizado y basado en la mejor evidencia científica, en los conocimientos y experiencia del profesional y  adaptado al paciente. Adaptar el tratamiento al paciente supone también involucrar a su entorno en su proceso terapéutico.

ABORDAJE CENTRADO EN LA PERSONA

 En un abordaje centrado en la persona se trabaja conjuntamente para lograr los objetivos pactados entre profesionales y pacientes. Para ello es necesaria la  colaboración interdisciplinar entre todos los profesionales que lo tratan (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicólogos, médicos…) y una implicación por parte del entorno de la persona (familiares y amigos).

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS?

Cuando el paciente participa activamente en su proceso terapéutico se consigue un mejor cumplimiento y colaboración, y a su vez se evita la dependencia del paciente hacia los profesionales sanitarios.

 La terapia centrada en la persona, además de la mejora de la funcionalidad propia del tratamiento, consigue una mayor satisfacción respecto al desempeño funcional. Es decir, el paciente se siente más satisfecho acerca de su rendimiento, lo que implica una  aceptación y adaptación a sus nuevos límites.

El paciente juega un papel muy importante en su rehabilitación, por lo que es imprescindible su implicación y participación activa dentro de un tratamiento individualizado e interdisciplinar.