Hipomimia: ¿parte del déficit de comunicación?

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Hipomimia: ¿parte del déficit de comunicación?

Los gestos faciales forman parte de nuestra comunicación no verbal, a través de la mímica comunicamos; información no verbal que puede complementar el mensaje verbal o ser la única vía de información.

Si algo nos gusta, sonreímos… pero si algo nos sorprende elevamos las cejas. Piensa, si damos una orden bruscamente ¿se modifica algo en nuestra expresión facial? Ejemplos que nos ayuda a pensar la información y el significado que tenemos gracias a los gestos faciales.

El déficit en la mímica es el resultado de la afectación motora (lentitud o menor frecuencia) a nivel orofacial, su origen puede ser diverso y dependiendo del grado es hipomimia (reducida expresión facial) o amimia (nula expresión facial).

La hipomimia se suele manifestar por un déficit en la frecuencia del parpadeo, ojos más abiertos, un deterioro en el pliegue nasolabial  y/o posición bucal entreabierta. Lo que nos lleva a la llamada “cara de máscara” por su inexpresividad.

Algunas patologías neurológicas conllevan el desarrollo de hipomimia. Un claro ejemplo sería la Enfermedad de Parkinson, patología neurodegenerativa, que  presenta diversos síntomas motores entre los que destacamos el déficit en la mímica. Aunque su grado está condicionada por el resto de síntomas y la evolución de la propia enfermedad.

Desde mi experiencia, la hipomimia puede limitar la vida diaria de las personas. Perdemos información comunicativa, no expresamos estados de ánimo o emociones,…; un signo aparentemente pequeño pero con gran valor en el mensaje comunicativo entre emisor y receptor.


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