TERAPIAS INTENSIVAS EN NEURORREHABILITACIÓN

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¿PUEDE SER UNA TERAPIA INTENSIVA INTERESANTE PARA TI O TU FAMILIAR?

Las      terapias      intensivas      son      todas      aquellas      técnicas, conceptos   o   metodologías   de   trabajo   en   neurorrehabilitación que se aplican con   una   frecuencia   y   dosis (horas/día) mucho más elevada que los tratamientos o abordajes convencionales.

Actualmente, las terapias que gozan de más respaldo científico y/o aplicación clínica son: la Constraint Induced Movement Therapy (CIMT) o Terapia de Movimiento Inducido por Restricción (TMIR) y su modificación, la mCIMT, ambas para   población   adulta, y la   Hand-Arm Bimanual   Intensive   Therapy (HABIT) o   Terapia  Bimanual  Intensiva,  aplicada  normalmente  en  población infantil.

En los últimos años, se han realizado numerosos estudios sobre los beneficios que ofrecen en el proceso de recuperación de personas con una lesión cerebral. Estos muestran el gran potencial que presentan y porque podrían ser una opción interesante para aplicar en un gran número de nuestros usuarios.

A nivel clínico, pacientes con diversas patologías pueden ser candidatos a realizar un programa de rehabilitación intensivo, entre ellas destacamos ictus, Parkinson o esclerosis múltiple al ser las que más se han estudiado hasta la actualidad.

Con este tipo de intervención se busca potenciar las capacidades del paciente para conseguir cumplir sus expectativas por lo que nos adaptaremos en todo momento a las necesidades del usuario.

¿QUÉ NECESITAMOS PARA EMPEZAR CON LA INTERVENCIÓN?

Para poder ajustarnos lo máximo posible a cada uno es necesario realizar previamente una valoración exhaustiva de sus capacidades básicas mediante escalas objetivas que, además, servirán para realizar un seguimiento objetivo de la evolución del tratamiento. Las intervenciones están centradas en tres de los componentes descritos en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF): función, actividad y participación además de tener en cuenta el contexto ambiental, tanto en la valoración como a la hora de intervenir con el paciente, ya que este puede ser de especial relevancia en ambas.

Entre dichas capacidades destacamos:

  • Fuerza: 1RM (máxima fuerza que es capaz de realizar la persona en una única repetición de un determinado ejercicio)
  • Resistencia: capacidad de soportar el ejercicio durante el mayor tiempo posible. Lo mediremos a partir de:
    • VO2 máx.: volumen máximo de oxígeno que puede procesar el organismo durante un ejercicio.
    • FC máxima: valor más elevado de pulsaciones por minuto al que el corazón es capaz de bombear bajo la máxima presión.
  • Control motor: cuantas repeticiones es capaz de realizar la persona de manera óptima.
  • Coordinación: capacidad de llevar a cabo la tarea de manera efectiva incluso aunque aumentemos la velocidad de ejecución.

El conocimiento de todas las variables anteriores nos permitirá optimizar nuestra intervención en términos objetivos, tanto cualitativos como cuantitativos, y con ello adecuar la intensidad y dosis de la intervención (número de veces por semana, tiempo, nivel de esfuerzo…).

Aumentar la intensidad en el tratamiento del paciente neurológico, implica una mayor exigencia a nivel físico, aunque también supone un aumento de las demandas cognitivas y/o ambientales. De esta manera, se permite que el paciente evolucione mediante un entrenamiento aeróbico, combinado con tareas de fuerza, equilibrio y coordinación.

En el programa se buscarán diferentes tareas enfocadas a la mejora de los déficits que hayamos observado durante la valoración, tratando de incrementar la activación y la contracción a nivel muscular, así como toda la información que nos aportan diferentes estructuras corporales con el fin de conseguir una mejora a nivel perceptivo del paciente en términos de reconocimiento corporal.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS QUE OFRECE?

Esta nueva forma de trabajo plantea, no sólo la mejora a nivel de actividad y de participación del miembro afecto en las actividades, sino la mejora a nivel de actividad y participación general de la persona. Dependiendo de cada caso se trabajará la mejora a nivel de miembro superior, en otras a nivel de miembro inferior y en otros casos mejorando el control de tronco, con el objetivo de transferir las mejoras obtenidas en clínica a las actividades de la vida diaria, en diferentes contextos reales.

Estas mejoras vienen determinadas por el principio de reaprendizaje motor tras una lesión neurológica. Para que esto ocurra, se sabe que es necesaria la repetición y la intensidad. También existe una correlación alta, para el éxito de esta forma de trabajo, con la aportación de feedback durante la sesión por parte del terapeuta. Así el paciente es consciente y capaz de percibir las mejoras que va obteniendo durante el entrenamiento, promoviéndose su motivación.

Es importante tener en cuenta que, para poder acelerar el proceso de recuperación, fortalecerlo o lograr el dominio de la tarea que realizamos es necesario proporcionar la suficiente práctica, y que esta esté centrada no solo en la repetición de tareas una y otra vez sino en ir generando movimientos con mayor dificultad que resulten significativos y que produzcan recompensa.

Para más información sobre programas de rehabilitación neurológica intensiva no dudes en ponerte en contacto con nosotros, ¡estaremos encantados de poder ayudarte en nuestro centro DE fERROL.