TERAPIA ACUÁTICA COMO TRATAMIENTO DE PERSONAS CON DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO

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TERAPIA ACUÁTICA COMO TRATAMIENTO DE PERSONAS CON DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO

La terapia acuática (TA) hace referencia a las actividades realizadas en el agua y que tienen fines terapéuticos, sobre todo en personas que se encuentran en una fase crónica tras una lesión como puede ser el Daño Cerebral Adquirido (DCA).

En la actualidad, el uso del agua como método de tratamiento en la rehabilitación de personas, adultas o población infantil, con patología neurológica está en auge. Esto es debido a los beneficios que las propiedades del entorno acuático aportan a las personas con secuelas derivadas de estas patologías.

Se puede considerar como una actividad más a llevar a cabo como parte del proceso de rehabilitación siendo el terapeuta el encargado de pautar esta terapia según las características del paciente y sus demandas, así como establecer objetivos en consenso con la persona y/o familia. De esta manera, se consigue realizar un tipo de tratamiento complementario al convencional en el centro al mismo tiempo que se realiza actividad física. Además, es una actividad que generalmente se realiza en grupo o incluso con la participación de familiares, lo que produce un aumento de la motivación y adherencia al tratamiento.

¿QUÉ TIPO DE ACTIVIDADES SE REALIZAN?

Esta permite un abordaje multidisciplinar desde profesiones como la fisioterapia o la terapia ocupacional. Desde el área de terapia ocupacional, a través de la terapia acuática pueden trabajarse Actividades de la Vida Diaria (AVD), tanto en los vestuarios como dentro del vaso, tales como el aseo personal, vestido y desvestido, participación en la comunidad, planificación de la actividad, etc. De esta manera se fomenta la autonomía e independencia personal del individuo al mismo tiempo que se promueven hábitos de vida saludable, ayudando a evitar el sedentarismo (siendo este un factor de riesgo en las personas con daño cerebral adquirido). También se podrán realizar protocolos de estiramientos y movilizaciones, actividades que requieran coordinación, entrenamiento de la marcha e incluso actividades de relajación, aprovechándose de todos los beneficios de las propiedades que aporta el medio acuático, como hablamos anteriormente. Todo con la ventaja de que se están llevando a cabo actividades dentro de un entorno seguro que facilita la realización de movimientos y disminuye el impacto y dolor[4].

¿QUÉ BENEFICIOS APORTA?

Gracias a las propiedades del medio acuático, como la flotación, el capacidad calorífica y la desgravitación de nuestro cuerpo, van a ser muchos los beneficios que este tipo de intervención puede aportar:

  • Mayor libertad y facilidad de movimiento dentro del agua
  • Aumento del equilibrio y estabilidad
  • Mejoras en la sensibilidad y la percepción
  • Disminuye el dolor muscular y de las articulaciones
  • Reducción en los niveles de ansiedad y estrés
  • Fomento de la independencia y autonomía personal en la realización de actividades de la vida diaria.
  • Promueve las relaciones sociales en las prácticas grupales.
  • Motivación al ser una actividad que se puede realizar en grupo y en un entorno diferente.
  • Pérdida del miedo y/o aumento de la confianza al estar en un entorno seguro como puede ser el agua.
¿EN QUÉ CASOS SE RECOMIENDA O EN QUÉ CASOS SE DESANCOSEJA?

Cómo se ha comentado anteriormente, está indicada para cualquier persona independientemente de su edad, que presente alteraciones funcionales secundarias a una lesión neurológica como ictus, traumatismos craneoencefálicos, lesión medular, tumores etc…  y que además tenga interés por este tipo de actividad. Por el contrario, está desaconsejada para personas que tengan algún tipo de herida abierta, traqueotomía, úlceras, insuficiencia cardíaca, infecciones, incontinencia urinaria y fecal, hipo e hipertensión o personas que muestren fobia al agua.

La práctica habitual de ejercicio físico resulta muy beneficiosa para el bienestar global de la persona que la realiza. Cuando la capacidad funcional se ve comprometida debido a alguna patología de origen neurológico, resulta más complicado poder llevarlo a cabo.
Debido a esto, es necesario buscar actividades en las que se puedan realizar esfuerzos o movimientos sin consecuencias negativas como el dolor, impacto en las articulaciones o fatiga. Para ello, la terapia acuática puede ser un buen complemento en vuestro proceso de rehabilitación y una parte esencial de vuestra actividad física habitual.