En nuestra vida diaria nos movemos para realizar tareas, subimos las escaleras, nos agachamos, bajamos y subimos cuestas… En ocasiones, estas actividades pueden estar limitadas, bien por una patología, bien por el envejecimiento o por hábitos como el sedentarismo.
La movilidad funcional comprende todos los movimientos, desplazamientos y manipulaciones que hacemos a lo largo del día. Es un término muy amplio que abarca desde movernos por casa de una habitación a otra hasta ir al súper a hacer la compra o agacharnos a recoger algo del suelo que se nos ha caído.
En el día de hoy nos vamos a centrar en productos de apoyo que facilitan o permiten la movilidad por exteriores de forma autónoma. Cada persona va a necesitar un determinado producto de apoyo, dependiendo de sus capacidades y necesidades, para la realización segura y eficaz de desplazamientos por exteriores. Os presentamos algunos de ellos:
- Bastones: Son los más básicos, ofrecen un apoyo que otorga estabilidad y seguridad. Encontramos diferentes tipos:
- Convencionales: Es el más sencillo, con un único punto de apoyo. Podemos utilizar también bastones tipo “trekking” que nos ayude a aliviar la carga en el hombro sin perder la estabilidad.
- Multipodal: Trípode o cuádruple. Son útiles cuando se necesita una base de apoyo más amplia y mayor estabilidad
- Muletas: Ofrecen un mayor soporte que los bastones, permitiendo descargar más peso de las extremidades inferiores. El peso que se descarga de los miembros inferiores, lo soportan los miembros superiores, por lo que las muletas pueden originar molestias y/o dolores.
- Andadores: Ofrece seguridad y autonomía en los desplazamientos, traduciéndose en una mejora en la calidad de vida de la persona.
- Andadores sin ruedas: A pesar de ser los que más estabilidad y seguridad ofrecen, son los más difíciles de movilizar. Esto se debe a que hay que levantarlo y moverlo a cada paso que se de.
- Andadores de dos ruedas: Disponen de dos ruedas delanteras y dos tacos traseros. Su uso está recomendado en interiores, evitando así el empleo de éste en exteriores. Es estable, fácil de usar y regulable en altura, quedando las empuñaduras a la altura de las muñecas con el cuerpo totalmente erguido.
- Andadores de tres o cuatro ruedas: Se desplazan mejor en terreno irregular, por lo que se puede utilizar tanto en interiores como en exteriores. Cuentan con ruedas estáticas o direccionales y frenos en las ruedas traseras (freno por presión).
- Andadores posteriores: El andador está situado detrás de la persona y dispone de un mecanismo de bloqueo para que no se desplace hacia atrás.
- Sillas de ruedas:
- Sillas de ruedas manuales: Estas sillas pueden ser autopropulsables o no. Las autopropulsables disponen de aros en las ruedas para que la propia persona usuaria sea quién de dirigir y movilizar la silla. En cambio, las no autopropulsables necesitan de una 3º persona que la movilice.
- Sillas de ruedas eléctricas: Disponen de una batería y de un joystick para movilizar y dirigir la silla. Permiten la autonomía en personas con gran afectación, ya que el joystick se puede adaptar a las capacidades de la persona.
- Scooters: Este producto de apoyo es ideal para realizar desplazamientos por exteriores de forma cómoda y segura, además, permite recorrer largas distancias favoreciendo la participación en actividades de vida diaria y de ocio. Un inconveniente que tiene es que no se puede plegar, lo que dificulta su transporte.

Actualmente, el mercado es muy amplio y hay numerosas marcas y modelos.
Si tú o tu familiar tenéis dificultades a la hora de realizar actividades en exteriores, no dudéis en poneros en contacto con el equipo de Terapia Ocupacional de Neuraxis. Estaremos encantados de realizar una valoración y asesoramiento para potenciar al máximo la autonomía en actividades de vida diaria.
