¿Por qué mi familiar se olvida de su lado izquierdo?

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¿Por qué mi familiar se olvida de su lado izquierdo?

Muchos familiares vienen a una valoración acompañando a alguien que ha sufrido un ictus, o ha tenido un traumatismo craneoencefálico o un tumor cerebral, expresando una queja: “Es que no hay manera! Se le choca la mano todo el rato con la rueda de la silla, le digo que la suba, y sigue llevándola ahí… No lo entiendo…!” Es un comentario que se repite en multitud de ocasiones, y que enseguida nos hace sospechar de algo: el Síndrome de Negligencia Unilateral, más conocido como Heminegligencia. En nuestra entrada de hoy os hablaremos acerca de qué es, y os daremos algunas pistas para poder sospechar si esto es lo que le está ocurriendo a nuestro familiar; por último, os contaremos algunas recomendaciones básicas para poder ayudarle en el día a día.

La heminegligencia se define como la dificultad que presenta una persona para orientarse, actuar o responder  a estímulos o acciones que ocurren en su lado izquierdo (o derecho, pero es menos frecuente), como consecuencia de una lesión en el hemisferio derecho del cerebro. Es decir, generalmente la lesión cerebral está en el lado contralateral  al que se manifiesta el problema.

Esta lesión puede darse para varias modalidades perceptivas, siendo la visual una de las más  estudiadas; y las manifestaciones clínicas pueden oscilar desde sutiles (en cuyo caso sólo un terapeuta experimentado podrá detectarlas) a alteraciones más significativas, como el ejemplo que os poníamos al principio del texto. En general, este cuadro clínico se produce por lesiones a nivel del lóbulo parietal, pero se ha visto también en lesiones en otras  áreas cerebrales como el lóbulo frontal o el tálamo.  En muchas ocasiones la Heminegligencia va acompañada de Hemianopsia, que consiste en la dificultad para ver en la mitad de nuestro campo visual.

Pistas acerca de si nuestro familiar puede presentar heminegligencia.

Existen diferentes pruebas o acciones que realizará la persona durante las actividades básicas de la  vida diaria que pueden ayudarnos a evaluar la presencia de una heminegligencia. Algunas de ellas  son:

  • Atención: ignora (de manera inconsciente) las preguntas que se realizan desde el lado afecto o no dirige la mirada hacia este lado.
  • Observación: muestra dificultad para detectar si dos objetos son diferentes si aquello que los diferencia se encuentra en el lado afecto.
  • Dibujo: omite los elementos de una ilustración que se encuentran en el lado no afecto.
    • Ejemplo: si le pedimos que dibuje un reloj o una casa representara una parte de este como se muestra en la imagen.

  • Alimentación: come únicamente los alimentos que se encuentran situados en el campo visual del lado no Es frecuente que en ocasiones se enfaden, por ejemplo, porque no les han servido la bebida o no les han puesto cubiertos, cuando lo que ocurre realmente es que están situados en el lado heminegligente.
  • Aseo: centra su atención en el lado no afecto de manera que actividades como la ducha, el peinado o el cepillado de dientes únicamente se realizarán en el otro lado.
  • Vestido: dificultad para orientar la prenda en relación al cuerpo. En ocasiones el paciente no viste su parte del cuerpo afecta.
  • Cama: a la hora de realizar las transferencias o los volteos de un lado a otro de la cama no integra el lado, quedando el brazo atrasado o  incluso debajo del cuerpo.
  • Silla de ruedas: no sitúa su mirada/atención hacia el lado afecto y como consecuencia es común que el brazo quede colgando por fuera de la silla.
  • Marcha: muestra dificultades para esquivar obstáculos que se sitúen en el lado afecto (se choca con los marcos de las puertas, por ejemplo).
  • Movimientos: es habitual encontrar que la persona en sedestación realiza movimientos constantes en diferentes puntos del suelo con el miembro inferior menos afecto. La explicación de este fenómeno se da en que ante la falta de información sensorial del lado afecto busca completar dicha información con el otro miembro; podríamos decir que existe una cierta “hiperactividad” en el lado menos afecto.
Indicaciones para el abordaje domiciliario

Al realizar cualquier actividad, las personas con heminegligencia ignoran  todo aquello que se sitúe en el lado afecto, por eso se recomienda:

  • Modificar la orientación de su entorno situándolo hacia el lado afecto. En primer lugar, colocaremos los objetos que utilice de forma habitual en una altura media del tronco (su línea media), frente a ella. Día a día iremos colocando los objetos cada vez más hacia su lado afecto teniendo en cuenta que si llega un punto en que no ve los mismos deberemos de volver a colocarlos un poco más hacia medial. De esta forma la persona irá integrando este lado.
  • Situarnos y comunicarnos con la persona, siempre que podamos, del lado afecto. Debemos tener en cuenta que nos tenemos que situar en un punto en el cual la persona capte nuestros estímulos para que la comunicación sea posible.
  • Incitar al individuo a que empiece a vestirse por el lado afecto y guiar la secuencia de pasos si fuera necesario. Además, puede ser interesante que al finalizar se mire en el espejo para  comprobar si se ha dejado alguna parte del cuerpo sin vestir.
  • En las actividades de aseo personal buscaremos que inicie la actividad por el lado afecto para lo que será de ayuda que las realice, nuevamente, delante de un espejo. Dependiendo de la capacidad de aprendizaje de la persona, se le pueden ofrecer diferentes estrategias, como la imitación, indicaciones verbales o ayudas visuales.
  • Durante las comidas buscaremos la colocación de los cubiertos, el vaso y el resto de materiales necesarios del lado afecto comenzando, como comentamos anteriormente, por colocarlos en su línea media.
  • En las transferencias se buscará la máxima concienciación posible del brazo del lado afecto solicitándole si es necesario que lo desplace durante la realización de las mismas con el otro
  • Buscar la estimulación sensorial del lado afecto a partir de la colocación de objetos sobre el mismo como pueden ser una pulsera, un reloj, un anillo, etc.
En resumen, la heminegligencia es una dificultad que ocurre con frecuencia en lesiones cerebrales, y que implica un abordaje complejo desde el punto de vista terapéutico. Es fundamental la adopción de pautas de autocuidado y cuidado por parte del familiar “a medida”, puesto que potenciarán el tratamiento neurorrehabilitador y ayudarán al entorno familiar y social a “entender” mejor qué esta ocurriendo, favoreciendo una mejor calidad de vida para todos.

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