Natural y espontánea: la comunicación en el primer año de vida

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Natural y espontánea: la comunicación en el primer año de vida

Antes de nada, es importante recordar que cada bebé tiene su periodo de desarrollo y que a pesar de que podamos guiarnos por ciertos estándares, no debemos de ser extremadamente estrictos; tanto si hablamos del lenguaje como de la motricidad.

El conocer cómo y cuándo deberían de producirse determinadas etapas en el desarrollo natural del lenguaje, a veces puede implicar preocupaciones e inseguridades que nos limitarán a la hora de disfrutar de cada momento del crecimiento de nuestro hijo y de acompañarle durante el mismo.

Sin embargo, también es cierto que dicho conocimiento, en ocasiones, nos podrá ayudar a sopesar la posibilidad de buscar una opinión y/o valoración por parte del profesional correspondiente; quién determinará si existe una alteración o dificultad en el lenguaje y podrá asesorarnos.

Empecemos por el principio, cuándo nuestro bebe nace, ¿se comunica?

El llanto es la primera forma de comunicación, si nos detenemos a pensar en cómo o en qué forma llora nuestro bebé; observaríamos que cuando tiene hambre llora de forma diferente a cuando le duele algo. Simple, pero a la vez eficaz, suficiente para que mamá o papá sepan qué está demandando. Este es el momento, en el cual se inicia el camino para el desarrollo del lenguaje, que será un proceso natural y espontáneo.

El lenguaje surge por imitación, y es por ello que el bebé necesita estimulación para iniciarse en el complejo proceso de comunicación y su lengua. El instrumento para esto serán sus padres, pues son el modelo de aprendizaje que facilitará el camino para el desarrollo de su pequeño.

A lo largo de su primer año de vida la comunicación con su entorno crece, sus primeros fonemas o combinación de fonemas y hasta sus primeras palabras llegan a brotar. Pero no serán la única forma de comunicación; los gestos y las miradas (busca, señala…) van a la par del desarrollo del lenguaje; facilitan su desarrollo y sirven de vínculo para lograr una expresión oral funcional.

A este momento se le denomina etapa prelingüística (fase preparatoria del lenguaje):

De 0 a 5 meses:

  • Crea sonidos relacionados con el placer y el dolor (risas, llantos o quejas).
  • Aparecen los balbuceos y sonidos guturales.
  • Da respuesta con pequeños ruidos cuando se le habla.
  • Diferencia la voz de sus padres.
  • Presta atención visual.

De 6 a 12 meses:

  • Comprende la palabra no.
  • Conoce y responde a su nombre.
  • Aparece la petición a modo de gesto, indica el objeto que quiere o dirige la mirada hacia él.
  • Surgen las primeras sílabas repetidas (consonante-vocal): papapa, mamama, bababa.
  • Puede tratar de repetir algunos sonidos o incluso sus primeras palabras como “papá”, “mamá” o “agua”.
  • Comprende el significado de varias palabras e incluso de alguna orden sencilla.

Por todo ello, os hago una pregunta como si yo fuese un recién nacido…..

¿Hablamos?… Desde el primer minuto de vida: hablar, comunicar, compartir…, significa facilitar el desarrollo del lenguaje, siendo, por lo tanto, el entorno el que propicia la comunicación.

  • Dedica un momento del día para compartir tiempo con tu hijo: habla, conversa, cuéntale algo, comunícate…
  • El lenguaje debe ser sencillo, pero con un vocabulario rico.
  • Escúchalo, él también tiene cosas que decir; su comunicación se inicia con una etapa preverbal: una sonrisa, su llanto, cuando nos señala algo…
  • Usa cualquier actividad del día a día para estimular el lenguaje: le cambio el pañal y le cuento lo que voy haciendo, en el baño conversamos mientras jugamos…
El desarrollo de la comunicación y como consecuencia del lenguaje, es un proceso complejo que necesita determinados componentes y un entorno favorable.

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