Lesión medular: Una experiencia en primera persona

Hace unos días hemos leído en la prensa una noticia sobre la deportista Andrea Pozo, una gimnasta de élite que recientemente ha recibido el alta hospitalaria tras cinco meses ingresada. Os dejamos el enlace a continuación:

http://www.abc.es/deportes/abci-andrea-pozo-recibe-alta-hospitalaria-cinco-meses-despues-grave-accidente-201706211419_noticia.html#ns_campaign=rrss-inducido&ns_mchannel=abc-es&ns_source=tw&ns_linkname=noticia.foto&ns_fee=0

 

En enero de este mismo año había sufrido una lesión medular, que consiste en una alteración de la conducción nerviosa a través de la médula. Dicha lesión puede ser provocada por un traumatismo (como en el caso de la gimnasta, debido a un accidente de coche), o como consecuencia de enfermedades, tales como los tumores, la espina bífida, las mielopatías, ataxia de Friedreich…

La lesión medular puede provocar alteraciones a nivel sensitivo y también dificultades para el movimiento, que se manifestarán en niveles inferiores a la lesión (si se trata de una tetraparesia, en el movimiento de brazos y piernas; y si es una paraparesia en el movimiento de las piernas).

Es fundamental la rehabilitación precoz e intensiva tras una lesión medular, que activará la plasticidad neuronal a nivel medular para conseguir el máximo potencial de recuperación posible, y al mismo tiempo minimizará las posibles secuelas que se pueden producir a todos los niveles.

Un enfoque multidisciplinar en la rehabilitación, en la que intervengan distintos profesionales y terapeutas para afrontar la rehabilitación desde una perspectiva neurológica, es la mejor opción para este tipo de pacientes. Así no sólo la Fisioterapia Neurológica, sino que también la Terapia Ocupacional y otras disciplinas, pueden ayudar a los lesionados medulares a ganar en calidad de vida y en autonomía, algo fundamental para el bienestar del paciente.