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LA TERAPIA DE RESTRICCIÓN DEL LADO SANO COMO HERRAMIENTA EN HEMIPARESIA

En los primeros años de vida nuestro cerebro se desarrolla mucho y de forma muy rápida. Las experiencias que vivimos durante ese tiempo tendrán repercusión en los circuitos neuronales:

  • Cada vez que realizamos actividades nuevas o tenemos nuevas experiencias, nuestro cerebro las procesa en forma de un circuito neuronal único.
  • Si un circuito neuronal se activa muchas veces, nuestro cerebro interpreta que es importante y lo hace “estable”, es decir, se activa más fácilmente y el primero en cuanto aparece la conducta o algo asociado a ella.
  • Cuando esto no sucede, estos circuitos desaparecen, generando que la extremidad superior, en este caso, cuente con menos representación en el cerebro y en nuestro esquema corporal (algo que no se utiliza, será menos importante en el cerebro).

Cuando existe un daño cerebral infantil en la zona que se encarga de mover la extremidad superior, el cerebro tiene cierta capacidad de reorganizarse para mantener la función del área dañada con otras áreas del cerebro.

Este es el caso de la hemiparesia infantil, en la que toda la extremidad superior ve reducida su capacidad de movimiento (tanto en cantidad como en calidad), provocando que el niño/a evite utilizarla y realice la gran mayoría de las actividades con la otra extremidad.

Una de las opciones terapéuticas para promover el uso de la mano que se ha visto afectada es la terapia de movimiento inducido por restricción, de la que nos gustaría hablaros hoy, y cuyo principio terapéutico se basa en los circuitos neuronales de los que hablábamos anteriormente.

¿Cuál es su objetivo?

El objetivo de esta terapia es fomentar el uso y desarrollo de la extremidad promoviendo que el niño/a adquiera mayor capacidad de movimiento y estrategias que le resulten útiles en su día a día.

¿Por qué es eficaz?

A nivel cerebral,  el uso “forzado” de la mano, activa los circuitos neuronales que subyacen a su movimiento. Por tanto, a mayor cantidad de movimiento, mayor activación y consolidación de dichos circuitos. Es decir, que en las sucesivas repeticiones, lo que estamos consiguiendo es que el patrón cerebral que controla ese movimiento se guarde mejor, y se ponga en marcha de forma automática posteriormente.

¿Quién lo lleva a cabo?

La familia del niño/a será la encargada de llevar a cabo la terapia en su domicilio, guiada y apoyada por un fisioterapeuta o terapeuta ocupacional especializado, que previamente habrá diseñado y dosificado la intervención.

¿Cómo se lleva a cabo?

Tras una valoración específica de la capacidad manual del niño/a, se diseña un plan de tratamiento individualizado y pormenorizado basado en sus capacidades pero también en sus gustos y rutinas. Las actividades diseñadas se realizarán con la mano más afectada mientras que la otra se encuentra restringida (con un guante, por ejemplo).

Dado que es una terapia intensiva, su duración e intensidad variarán entre 30 minutos y 2 horas al día, durante 6 a 12 semanas (dependiendo de la edad y tolerancia).

Todas las actividades deberán tener las siguientes características:

  • Deben poder realizarse únicamente con la extremidad afectada.
  • Promueven la repetición de un movimiento o gesto determinado, favoreciendo su aprendizaje.
  • Deben resultar motivantes para el niño/a, evitando la frustración.

Este tipo de terapia ha demostrado grandes resultados, especialmente porque dota a las familias de herramientas y estrategias para ayudar a su hijo/a a mejorar el desempeño de su miembro superior, mejorando su inclusión y evitando el rechazo.

En Neuraxis podemos ayudarte a realizar este tipo de intervención especializada con tu hijo/a, guiándote y apoyándote durante todo el proceso, mientras buscamos juntos promover al máximo su funcionalidad.