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La espina bífida en niños

La espina bífida consiste en un defecto congénito (con el que el niño nace) del tubo neural. Esto significa que el canal en el que se encuentra la médula espinal, desde la columna cervical hasta el sacro, puede verse afectado en mayor o menor medida. La causa exacta de la espina bífida se desconoce, aunque está demostrado que el hecho de que la madre tome ácido fólico cuando va a quedarse embarazada reduce en gran medida el riesgo de que el bebé presente dicha afectación.

Existen diferentes tipos de espina bífida, que en algunos casos pueden requerir de cirugía a los pocos días de nacer, e incluso algunas personas pueden tener espina bífida oculta asintomática que se descubre como un hallazgo casual al realizar una radiografía. Dependiendo del tipo de lesión, así será también el tipo de afectación que genere, aunque los casos de espina bífida abierta o quística suelen tener como consecuencia diferentes afecciones neurológicas.

Los síntomas de la espina bífida varían en función del nivel de la lesión, así como de los elementos involucrados en ella (no es igual que la malformación afecte sólo a las vértebras que si involucra también a la médula y las meninges, por ejemplo). El tratamiento de Neurorrehabilitación, basado en la intervención de la Fisioterapia y la Terapia Ocupacional Neurológica, es fundamental para que el niño pueda alcanzar la mayor autonomía posible en función de sus capacidades.

A continuación os dejamos un enlace a «Guías de Estimulación Infantil para papás y mamás de niñ@s con Espina Bífida», de la mano de la Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia:

Recordad que os podemos asesorar sobre qué tipo de estimulación y manejo es mejor para cada un@ de ellos!

La espina bífida consiste en un defecto congénito (con el que el niño nace) del tubo neural. Esto significa que el canal en el que se encuentra la médula espinal, desde la columna cervical hasta el sacro, puede verse afectado en mayor o menor medida.