FALTA DE CONCIENCIA DEL DÉFICIT CUANDO LA REALIDAD Y LA PERCEPCIÓN NO CONECTAN

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FALTA DE CONCIENCIA DEL DÉFICIT CUANDO LA REALIDAD Y LA PERCEPCIÓN NO CONECTAN

No es infrecuente, sobre todo en las primeras etapas tras un daño cerebral adquirido (DCA), que la persona afectada no perciba las nuevas limitaciones que ha provocado el daño neurológico. Es decir, que niegue las alteraciones que, en mayor o menor medida, son obvias, como puede ser la pérdida de movilidad del brazo, habla sin sentido u omisión de la mitad izquierda de su campo visual. Esta negación de los déficits no es intencional ni consciente, y supone una de las mayores dificultades a la hora de desarrollar eficazmente la rehabilitación. A continuación os contamos por qué se produce y qué enfoques de tratamiento existen para estos casos.

¿POR QUÉ SE PRODUCE? 

  • Mecanismo de defensa psicológico. Las secuelas que afectan a la capacidad de relacionarnos con el mundo (a nivel motor, perceptivo, cognitivo, social y/o emocional) suponen un impacto enorme para la persona, ya que cambia por completo su identidad. Ante esta alteración, la falta de conciencia actúa como un mecanismo de adaptación, que dota de sentido a los síntomas recién adquiridos. Por ejemplo, cuando un paciente con una extremidad hemipléjica dice que esa mano es de otra persona, puede interpretarse como una necesidad de explicar y dar sentido a la extremidad no funcional. Es importante remarcar que esta negación no se pone en marcha de forma consciente, es decir, que la persona no lo hace a posta.
  • Base orgánica. En este caso, puede que el daño neurológico haya afectado a las regiones cerebrales que procesan la conciencia. En este caso se habla de base orgánica, y puede afectar a una función cognitiva concreta (por ejemplo, en la afasia de Wernicke el paciente no es consciente de que el lenguaje que emite carece de sentido, pero mantiene una conciencia normal del resto de su conducta) o, por el contrario, afectar a toda la autoconciencia.  Esta alteración más profunda ocurre cuando se afecta el circuito cerebral que sustenta la conciencia (región prefrontal, sobre todo derecha); lo que provoca que no se integre en su conducta sus limitaciones y, además, existan dificultades para controlar su comportamiento.

Es común que, un individuo inicialmente exhiba una negación de base orgánica en la fase aguda, a la que sigue el surgimiento de un mecanismo de defensa psicológico a medida que se recupera.

Por otro lado, los problemas de conciencia también se pueden dividir en función del nivel de comprensión que esté afectado:

  • Información. Es el nivel más básico. Una persona puede tener falta de conciencia porque no se le ha dado la información pertinente o porque, debido a problemas cognitivos, es incapaz de recordarla o entenderla.
  • Implicación. El paciente tiene la información, pero no es consciente de las implicaciones o consecuencias que dichos déficits tienen para su funcionamiento.
  • Negación psicológica. Se tiene la información y se está al tanto de las implicaciones, pero se ignora la información para disminuir el dolor emocional.

¿CÓMO SE ABORDA? 

Desde la neuropsicología, existen diferentes tipos de intervenciones para la falta de conciencia del déficit, que se aplicarán en función de las necesidades del paciente y la familia.

1.PROGRAMA INDIVIDUAL DE AUMENTO DE CONCIENCIA

Está indicado en casos de falta de conciencia en los que la persona afectada tiene un conocimiento muy bajo del cambio que se ha producido en sus habilidades y/o pacientes que tienen suficiente capacidad cognitiva para integrar la información que le aportemos sobre el daño y sus implicaciones.

Consiste en proporcionar a la persona la información de la que carece, pero de forma que la puedan internalizar y aplicar, por lo que este es un proceso que requiere una adaptación individualizada y una planificación, tanto por el tipo de lesión que sufre el paciente como por su nivel educativo. Así mismo, se valora constantemente la respuesta ante la información dada, puesto que si resulta excesiva o demasiado directa, puede mantener o generar más reacción defensiva.

Otra forma de plantear este tipo de programa es revisar conjuntamente los informes médicos previos. Así, se da coherencia a la historia, y se puede examinar la evolución de los déficits que ha tenido la persona desde el principio de la lesión hasta el momento actual. El paciente puede integrar información que ya tenía dentro de una historia con sentido, dejando de ser información suelta que, en muchas ocasiones, no se comprendía del todo. De modo similar, también se puede comparar la percepción del paciente sobre sus habilidades con la percepción de una persona cercana a él/ella. Esto se suele llevar a cabo a través de autorregistros o cuestionarios, el mismo para las dos personas pero respondidos individualmente, y se aborda en sesión dónde se encuentran diferencias y por qué cree el paciente que la otra persona lo ve diferente.

No obstante, para los casos en los que el daño cognitivo no le permite a la persona relacionar la información sobre la lesión con las consecuencias que tienen, o si los  problemas de conciencia se deben en parte al daño cerebral orgánico, la técnica más efectiva son los ejercicios experienciales. Como su propio nombre indica, se trata de actividades orientadas a analizar las expectativas del paciente sobre cómo la va a realizar, para poder comparar posteriormente el rendimiento real que ha tenido. Además de esta exposición al déficit, es esencial a la vez aportar estrategias que permitan solucionar las limitaciones, puesto que el objetivo no es tanto que el paciente verbalice sus problemas, sino que actúe teniéndolos en cuenta y adaptándose a ellos para poder recuperar capacidades funcionales.

2. ENTRENAMIENTO EN PROCEDIMIENTOS Y APOYO AMBIENTAL (PTES)

PTES es más apropiado para los pacientes que exhiben una falta de conciencia grave y / o deficiencias cognitivas graves que les impiden responder a un programa individualizado de mejora de la conciencia. El objetivo de este enfoque es maximizar el funcionamiento sin entrar en si un paciente reconoce o comprende sus limitaciones, ya que en muchos casos es un objetivo imposible de alcanzar.  Existen varios tipos de intervenciones de PTES:

  1. Entrenar el uso de un sistema compensatorio:  consiste en enseñar al paciente una forma alternativa de llevar a cabo una tarea, de forma que no haya que utilizar la función que está mermada. El objetivo es enseñar una rutina y hacer que el paciente la lleve a cabo de forma automática, por lo que no requerirá introspección o autoconciencia.
  2. Facilitar indicaciones de terceras personas:  se entrena a familiares y personas cercanas  en habilidades o rutinas específicas para aumentar el nivel de funcionamiento del paciente.
  3. Reorganizar el espacio físico: supone añadir o eliminar elementos del entorno en el que se mueve la persona para facilitar la finalización de la tarea (por ejemplo, etiquetar el contenido del armario).
La falta de conciencia es una de las afectaciones que más limita la eficacia de la intervención, a la vez que es un proceso difícil de experimentar, aunque necesario. El apoyo profesional adecuado, adaptado a las necesidades, nivel de conocimiento y estado emocional del paciente es clave para facilitar este proceso, tanto para la persona afectada como para sus familiares.