EL TRABAJO DEL LOGOPEDA CON NEONATOS Y PREMATUROS

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La importancia de una atención temprana para evitar dificultades alimenticias

En la etapa de neonatos y prematuros, es poco conocido que pueden aparecer problemas que les vayan a desencadenar dificultades en su alimentación. Durante el desarrollo del embrión se puede observar en las ecografías que el bebé ya hace degluciones o succión del dedo metiendo la mano en la boca. Este aprendizaje motor adquirido antes del parto lo pierde con la aparición de la fuerza de la gravedad al nacer. Por ello, en algunas ocasiones nos vamos a encontrar con bebés que después necesitan volver a adquirirlas para favorecer su alimentación.

En los bebés prematuros y en aquellos que nacen con una patología (ya sea cardíaca, respiratoria, algún síndrome, malformaciones como fisura palatina y/o labial, digestivas, etc.), la función del logopeda es fundamental, ya que la mayoría han estado intubados un periodo prolongado de tiempo, han tenido una traqueostomía o se han alimentado a través de una sonda, lo que va a provocar una alteración tanto en la sensibilidad del interior de la boca como de las capacidades que tenga para poder alimentarse sin dificultad

¿QUÉ PODEMOS OBSERVAR EN EL PRIMER AÑO DE VIDA EN UN BEBÉ QUE SE DESARROLLA SIN DIFICULTADES?

MESES
HABILIDADES ADQUIRIDAS
0-3 meses
  • Tiene un reflejo de la succión y controla las degluciones coordinando una succión de pecho o biberón y una deglución.
  • Está presente el reflejo de búsqueda y la náusea y eructa.
4-6 meses
  • Desaparece el reflejo de succión y se inicia la alimentación por cuchara.
  • Al comer el bebé cierra su labio inferior para poder retirar el alimento de la cuchara.
  • Balbuceo con vocales y consonantes (eee, aeee, prrrr, brrr, etc.).
7-9 meses
  • Chupa y muerde todos los objetos.
  • Aparece la masticación.
  • Movimientos de la lengua para ir controlando la comida dentro de la boca.
  • Vocalizaciones silábicas (mamama, papapa, beee, ye yo).
10-12 meses
  • Bebe líquidos en tazas con pivote.
  • Es capaz de masticar alimentos como galletas o pan, llevándoselo él a la boca.
  • Comienza a mejorar las vocalizaciones y surgen las primeras repeticiones intencionales.

¿QUÉ PODEMOS OBSERVAR EN EL DESARROLLO DE UN BEBÉ QUE NACE PREMATURO O CON ALGUNA PATOLOGÍA? 

Según sea la patología encontraremos más o menos alteraciones, pero, en rasgos generales, los bebés mostrarán algunos de los siguientes síntomas:

  • Inmadurez generalizada en el desarrollo (bebé prematuro).
  • Incoordinación entre respiración-succión-deglución, provocando una fatiga en la alimentación con un gasto energético alto.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Necesidad de medicación que les aletargan e interfiere en el tratamiento del logopeda y en las tomas para la alimentación.
  • Exceso de apertura de boca.
  • Mucha sensibilidad cuando se introducen elementos dentro de boca (tetina dedo, por ejemplo).
  • Ventilación mecánica (respiración artificial para aquellas personas que no son capaces de respirar por si mismos).
  • Alimentación no efectiva.
  • Alteraciones en el control de secreciones.
  • Alimentación por sondas que perjudica a la adquisición de habilidades como succión, deglución y posterior masticación.
  • Traqueostomía.

¿QUÉ PUEDE HACER EL LOGOPEDA PARA MEJORAR ESTAS DIFICULTADES? 

Lo más importante es tener en cuenta el riesgo de aspiración que hay en este tipo de niños, ya que no tienen las habilidades necesarias para hacer una deglución eficaz y segura. Es posible que estén comiendo y que las estructuras necesarias para evitar que el alimento vaya a los pulmones no funcionen adecuadamente y que éste se desvíe y pueda haber una aspiración que provoque un atragantamiento.

Otro punto, es el nivel de fatiga que muestre el niño, ya que, el gasto energético que realiza es alto y pueden cansarse de realizaR la succión-deglución al no tener una coordinación adecuada y la musculatura con el tono suficiente para funcionar correctamente.

El logopeda valorará el estado o presencia de:

  • La musculatura de la cara (lengua, mejillas, labios, paladar, etc.).
  • La función de succión o masticación, deglución y respiración.
  • Alteraciones posturales como, por ejemplo, dificultad para el control de la cabeza (ya sea por hiperextensión o por falta de fuerza) que influirá en la alimentación.
  • Presencia de reflejos primitivos orofaciales (mordida, náusea, succión, búsqueda, etc.).
  • Factores de enfermería: soporte de oxígeno, medicación, situación alimentaria, etc.
  • Control de secreciones.

Una vez valorado lo descrito anteriormente, se fijarán unos objetivos en los que se tratará de:

  • Reducir la sensibilidad que hay en el interior de la boca.
  • Asociar la estimulación que se realice con la ingesta del alimento para favorecer esa sensación de hambre.
  • Conseguir instaurar un patrón correcto entre succión-deglución-respiración o masticación-deglución-respiración.
  • Adecuar la ingesta de alimentos a su edad, por ejemplo, si nos encontramos con un bebé de 6 meses, comenzaremos a trabajar con cuchara, ya que, el reflejo de succión desaparece sobre los 3-4 meses.
  • Trabajar con las texturas, temperatura y sabores que el bebé acepte e ir poco a poco realizando una variación progresiva.
El tratamiento se ha de realizar tanto en el hospital como en el momento del alta para así poder mantener un seguimiento y valorar si hay un retroceso o si continúa la mejoría. Es fundamental la implicación y participación de la familia para potenciar los beneficios de la recuperación.

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