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El papel del equipo multidisciplinar en el paciente con párkinson

En la entrada del blog de hoy hablaremos de la importancia que tiene el enfoque multidisciplinar en los pacientes con Enfermedad de Párkinson. 

Esta enfermedad es progresiva, ocasionando a la persona que la padece un aumento en la sintomatología y la gravedad de los mismos con el paso del tiempo; lo que conlleva un deterioro en la realización de las actividades de la vida diaria (como puede ser caminar, vestirse, comer,…)

La enfermedad de Párkinson se caracteriza por ser heterogénea y con una evolución diferente en cada uno de los pacientes. Por ello, se hace necesaria una intervención individualizada adecuando a cada persona según su sintomatología y evolución, teniendo en cuenta además las circunstancias personales y familiares. 

En Neuraxis, dicha intervención se lleva a cabo por un equipo multidisciplinar (fisioterapeuta, logopeda, terapeuta ocupacional y neuropsicólogo) que permite adaptar el tratamiento y optimizarlo en función de qué dificultades suponen una mayor pérdida en la calidad de vida del paciente.

ESTADIOS DE LA ENFERMEDAD E INTERVENCIÓN

ESTADIO I

En pacientes que se encuentran en un estadio inicial (estadio I en la escala de Hoen & Yahr, que mide la evolución en función de la evolución de la enfermedad) es frecuente que la intervención se realice principalmente desde el área de Fisioterapia y/o Terapia Ocupacional. Esto es debido a que uno de los primeros motivos de consulta son las alteraciones o dificultades en la marcha (bloqueos, festinación…), o dificultades en relación a la movilidad (aparición de caídas frecuentes o dificultades para levantarse solos de la cama o del sillón).  

La intervención precoz favorece una mayor capacidad para la marcha autónoma, así como una mejoría en parámetros importantes en relación a ella (aumento de la velocidad de la marcha y de la longitud de la zancada, entre otros). También va a favorecer una mayor flexibilidad y movilidad en el tronco, que permitirá mantener una mejor postura; a su vez, esta intervención va a favorecer, en un futuro, una optimización del tratamiento de logopedia a los dos niveles a los que se ve afectada la persona con Enfermedad de Parkinson, la comunicación y la deglución.  

ESTADIO II:

A medida que la enfermedad avanza y las manifestaciones clínicas de la enfermedad se agravan, el área de Logopedia comenzará a trabajar al aparecer la sintomatología más leve en dicha área (un babeo, una distorsión en la articulación de la voz o un volumen más bajo) que se centrará en un tratamiento a nivel de motricidad orofacial que incrementará y mejorará la movilidad  y la precisión en la musculatura implicada reduciendo o eliminando el síntoma(a partir del estadio II ). 

ESTADIO III-V

La evolución de la enfermedad hacia estadios más avanzados (estadios III-V) incrementan la importancia del trabajo en equipo. Por ejemplo, cuando se agrava la sintomatología a nivel de deglución (tos con la ingesta de líquidos, alteración a nivel de tono de voz…) complementar con un tratamiento de fisioterapia en relación a un objetivo común (mejorar la posición del tronco y cintura escapular, además de aumentar la capacidad respiratoria) favorecerá la obtención de resultados a nivel del tratamiento logopédico. Y a su vez, el tratamiento desde el área de logopedia favorecerá una mayor interacción de la persona a todos los niveles, empoderando a la persona para que pueda seguir decidiendo durante todo el tiempo posible acerca de sus necesidades y preocupaciones. Además de evitar o reducir el aislamiento social que se  podría desencadenar a consecuencia de las alteraciones a nivel de comunicación y deglución. 

El área de neuropsicología, por su parte, podrá realizar una intervención centrada en  síntomas no motores que pueden aparecer durante el avance de la enfermedad, tales como la desinhibición, las alteraciones en la atención-concentración u otras manifestaciones que limitan la calidad de vida de las personas afectadas y favorece la aparición del “síndrome del cuidador quemado”. 

Para concluir, recordar la importancia de la intervención multidisciplinar en la enfermedad de párkinson, centrada en la persona (mediante un plan individualizado de atención), centrada en los aspectos físicos, comunicativos, alimentarios y neuropsicológicos alterados, tratando de paliar el avance de la enfermedad y dotar a la persona de estrategias compensatorias adaptadas para asegurar una mejor calidad de vida a los pacientes y también a sus familias.