Disfagia y administración de fármacos

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¿PROBLEMAS PARA TRAGAR LAS PASTILLAS?

A quién no le ha sucedido, que al intentar tomar un determinado medicamento ha tenido dificultad para ingerirlo: se queda pegado al paladar, no puedes tragarlo y se te queda pegado en la boca, o notas que se ha depositado en la garganta y “no baja” … Esta situación que nos ocurre con relativa frecuencia (a unos más que a otros) puede complicarse cuando la propia persona padece de disfagia (alteración o déficit en el proceso de la deglución). El pasado 11 de abril se ha conmemorado el Día Mundial del Parkinson, una enfermedad que se caracteriza por provocar disfagia cuando avanza, y que en un 20% de los casos puede incluso provocar disfagia en estadíos iniciales (aunque no siempre la persona y su entorno son conscientes de que la persona la tiene, puesto que lo que ocurren son microaspiraciones silentes).

La administración de fármacos en el paciente con disfagia puede llegar a ser un tema delicado; por ello, siempre la primera recomendación es hablar con nuestro neurólogo o enfermera especializada de referencia para que nos asesoren sobre las adaptaciones de presentación del fármaco (si lo indicado es cambiar la medicación o la forma de presentación), las posibles modificaciones en el proceso deglutorio y/o las estrategias adecuadas con el fin de lograr la mayor efectividad del medicamento y garantizar la seguridad y eficacia de la deglución. También el logopeda especializado en neurorrehabilitación puede asesorarnos de forma individualizada, y una vez haya valorado pormenorizadamente nuestro caso, acerca de las maniobras y estrategias que favorecerán que podamos tragar, tanto el alimento como las pastillas, de forma eficaz y segura para nosotros. Llegado este punto, es fundamental que entendamos que si no se pueden realizar cambios en la presentación del medicamento y se deben de realizar adaptaciones en el mismo o en el propio proceso de deglución, deberían tenerse muy en cuenta, ya que se expone a la persona a posibles peligros (bien sea por aumentar el grado de disfagia de la persona o por las posibles malas adaptaciones del mismo, alterando así la eficacia y seguridad del fármaco).

RECOMENDACIONES GENERALES QUE NOS PUEDEN SERVIR COMO GUIA

  • Triturar los fármacos: modificar la forma de presentación del medicamento podría ser una alternativa, siempre que se consulte al médico o enfermera de referencia para informarse de la posibilidad de cambio en la forma del fármaco. En algunas medicaciones no se recomienda su modificación, o no está permitido puesto que podría suponer un riesgo para la salud del paciente.

¿Dónde se tritura? el lugar debería ser el indicado para realizar dicho proceso, teniendo en cuenta que siempre debemos evitar las posibles contaminaciones con otros fármacos y garantizar la homogenidad en el triturado del fármaco (si fuese necesaria).

  • ¿Cómo se administra? Si el fármaco no se toma solo, debe asegurarse que el medio en el cual se le ofrece el fármaco (yogur, agua, puré,…) es el adecuado.

Debemos considerar las características de la disfagia y asegurarnos que la toma es completa, para que no queden restos de la medicación.

  • Fármaco y espesante: algunos fármacos que interactúan con los espesantes, modificando la consistencia del líquido para la misma cantidad de espesante. Se aconseja revisar la consistencia después de introducir el fármaco, garantizando que es la adecuada para la persona con disfagia.
  • Aprender y practicar la maniobra deglutoria que facilite la propulsión del bolo (en este caso el fármaco) hacia la zona faríngea, evitando el “desgaste” del medicamento en boca.

El logopeda especialista en disfagia y motricidad orofacial valorará entre todas las alternativas cuál es la estrategia más adecuada en nuestro caso, teniendo en cuenta nuestras capacidades y limitaciones, para garantizar la conservación del medicamento en su estado primitivo, acortando la fase oral de la deglución y activando el disparo deglutorio.

  • Facilitar cambios posturales en la persona a la hora de tragar, que nos aporten seguridad en el proceso de deglución del fármaco; es decir, garantizar la protección de la vía aérea durante la toma de la pastilla. Si el logopeda lo considera necesario, se puede una valoración conjunta con el resto del equipo multidisciplinar (fisioterapeuta o terapeuta ocupacional)  y la familia, con el fin de optimizar todo el proceso y evitar que tragar las pastillas suponga un “trabajo excesivo” para la persona con disfagia (o para sus cuidadores/as).
Antes de finalizar nuestro post nos gustaría volver a recalcar la importancia de una comunicación fluida y eficaz con los profesionales de la salud con los que nos relacionamos, tanto el paciente como su familiar o cuidador/a. Sólo una comunicación directa nos permitirá poder garantizar que la toma de la pastilla se está realizando de la mejor forma posible, garantizando la máxima eficacia y seguridad para el paciente con disfagia; y por tanto, sólo eso podrá asegurar su máximo bienestar y calidad de vida.

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