Cuando el cerebro no entiende al cuerpo: trastornos de la conciencia corporal y fisioterapia

conciencia corporal

Cuando un paciente inicia el tratamiento de fisioterapia neurológica en Neuraxis, tanto su familia como el mismo suelen tener como demanda recuperar la capacidad de marcha, la fuerza, el equilibrio o el movimiento de un miembro superior, entre otros. Sin embargo, hay un aspecto que es igual o incluso más importante para la terapia: que el paciente sea capaz de reconocer su propio cuerpo (propiocepción) y lo perciba como suyo.

Después de una lesión neurológica, como puede ser un ictus o un traumatismo craneoencefálico, el cerebro puede “perder la conexión” con algunas partes del cuerpo o no ser consciente de sus dificultades. Esto se conoce como alteraciones de la conciencia corporal, y afectan profundamente a la funcionalidad, autonomía y seguridad del paciente.

Entonces, ¿qué entendemos por conciencia corporal?

La conciencia corporal es la capacidad de saber qué partes del cuerpo tenemos, dónde están y cómo se mueven, incluso sin mirarlas. Es una función compleja que depende del cerebro. Cuando se altera, como puede ser el caso de un ictus o un traumatismo craneoencefálico, la persona puede tener dificultades para usar su cuerpo, reconocerlo o atenderlo adecuadamente.

Dentro de este cuadro clínico existen diferentes posibilidades, entre los más frecuentes destacamos:

  1. Anosognosia:
    • Falta de conciencia de la propia enfermedad. Por ejemplo, una persona con debilidad en el miembro inferior que implica arrastre del pie puede afirmar que no le pasa nada y que puede caminar sin limitaciones. Esto se produce por una alteración neurológica en la correcta percepción del déficit. En la clínica nos encontramos que esto puede dificultar la rehabilitación porque el paciente no entiende por qué debe hacer terapia o tomar precauciones para evitar según qué riesgo.
  2. Negligencia (o heminegligencia):
    • La persona ignora un lado de su cuerpo o del espacio, generalmente estas lesiones suelen darse del lado izquierdo tras lesiones del hemisferio derecho (había una entrada blog de porque me olvido del lado de fisio, no la encuentro). Algunos ejemplos característicos son: puede no comer la comida de un lado del plato, no vestirse de un lado del cuerpo o chocar con objetos situados de ese lado. No es un problema visual, sino de atención y representación espacial.
  3. Asomatognosia:
    • Sensación de que una parte del cuerpo no pertenece a la persona. Algunos usuarios pueden decir que su brazo o pierna es de otra persona o que no lo reconocen como propio.
  4. Alteraciones del esquema corporal:
    • El esquema corporal es el “mapa” interno que el cerebro tiene del cuerpo. Cuando se altera, la persona puede tener dificultades para reconocer la posición de sus extremidades, coordinar movimientos o calcular distancias. Esto afecta a actividades básicas de la vida diaria como caminar, comer o ducharse.

¿Qué puede hacer la fisioterapia neurológica en estas alteraciones?

La fisioterapia neurológica puede ser un elemento clave donde entrenar al cerebro para volver a reconocer y usar el cuerpo correctamente. Algunas estrategias que utilizamos en nuestras sesiones en Neuraxis son:

  • Actividades en carga sobre el miembro afecto: este tipo de actividades sirven, a nivel preparatorio, para mejorar la estimulación de diferentes receptores cutáneos como los  de presión y con ello la propiocepción de los usuarios (conciencia corporal) para la posterior práctica de actividades. 
  • Práctica de tareas funcionales: es fundamental no realizar únicamente ejercicios aislados y sin una transferencia al día a día. En las sesiones buscaremos, una vez conseguidos, si es posible, los componentes del movimiento la práctica masiva de actividades relevantes para cada usuario como caminar, peinarse o comer. Buscaremos enfatizar la atención en el lado afecto para tratar de integrar al cuerpo en las actividades de la vida diaria.
  • Estimulación sensorial dirigida: en algunos casos, se puede utilizar tacto, presión, vibración o temperatura para ayudar al cerebro a redescubrir las zonas del cuerpo menos percibidas. Esto puede ayudar a mejorar la conexión entre el cerebro y el cuerpo.
  • Estimulación visual y atencional: en pacientes con heminegligencia, se usan estrategias visuales, señales, colores o estímulos en el lado desatendido para “llamar la atención” del cerebro hacia ese hemisferio.
  • Educación al paciente y la familia: explicar estos trastornos es fundamental. Cuando la familia entiende que no se trata de falta de voluntad, sino de un problema neurológico, puede ayudar con estrategias adecuadas en casa. Algunos ejemplos son recordar al paciente que use el lado afectado, colocar objetos importantes en ese lado, fomentar la exploración visual y mantener una actitud comprensiva puede marcar una gran diferencia.

En resumidas cuentas, en neurorrehabilitación, recuperar la fuerza o la marcha es importante, pero reconstruir la relación entre el cerebro y el cuerpo es esencial. Sin conciencia corporal, el movimiento no se puede integrar en la vida cotidiana.

En Neuraxis, abordamos estos trastornos desde un enfoque integral, combinando fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y neuropsicología, porque entendemos que el cuerpo no es solo músculos: es percepción, atención y experiencia.

Si tú o un familiar estáis en un proceso de neurorrehabilitación, recordad que el camino no es solo volver a mover, sino volver a sentir y reconocer el propio cuerpo. Ese es uno de los grandes retos… y también una de las mayores oportunidades de recuperación.

Desde el área de fisioterapia neurológica de Neuraxis, trabajamos estos aspectos más allá del movimiento, integrando cuerpo y percepción.