¿Cómo afecta el coronavirus a la cognición?

= =

¿CÓMO AFECTA EL CORONAVIRUS A LA COGNICIÓN?

Cada vez es mayor la cantidad de información que confirma que el SAR-COV-2 (conocido como  COVID-19) provoca síntomas neurológicos, los cuales abarcan desde síntomas “leves”, como la pérdida del olfato y el gusto; y otros más graves, como ictus y ataques epilépticos. No obstante, y como consecuencia de la afectación del cerebro, también se producen problemas cognitivos, menos conocidos por la población general.

Aunque seguimos luchando contra la pandemia, el coronavirus sigue entre nosotros. No obstante, tras algo más de un año lidiando con él, vamos conociendo mejor cómo afecta a nuestro organismo y qué necesidades tienen los pacientes que han padecido esta enfermedad.

Uno de los aspectos que se desconocían inicialmente era si la covid-19, es capaz de introducirse dentro del sistema nervioso central (SNC). Las múltiples manifestaciones neurológicas de estos pacientes y los estudios realizados desde las áreas de neurología han confirmado esta sospecha inicial. De hecho, las manifestaciones neurológicas son actualmente bien conocidas por todos, ya que son de los síntomas más frecuentes: dolor intenso de cabeza (cefaleas), dolor muscular (mialgia), pérdida del gusto (ageusia) y/o el olfato (anosmia), mareo, náuseas y confusión.

La afectación del SNC repercute en nuestras funciones cognitivas, no solo en la fase aguda de la enfermedad, sino que también existen ciertas dificultades que persisten tras el alta médica y que pueden llegar a suponer una limitación considerable para la reincorporación de la persona, por ejemplo, a su trabajo.

El nivel de rendimiento cognitivo global disminuye, como consecuencia de la alteración de diversas funciones. El perfil cognitivo más frecuente en pacientes covid se caracteriza por:

  • Alteración de las funciones ejecutivas. Aparecen dificultades para trabajar mentalmente con información (memoria de trabajo), lo cual repercute sobre la adecuada capacidad de planificar la conducta, predecir qué consecuencias van a tener mis actos, plantear diferentes alternativas ante una situación y, en general, ser capaces de enfrentarnos de forma adecuada a los imprevistos que se dan en nuestro día a día.
  • Alteración de la atención. Una queja frecuente es la dificultad para mantener la concentración, bien por comenzar a notar cansancio más pronto o bien por un alto grado de distractibilidad; lo cual dificulta poder llevar a cabo cualquier actividad con la misma efectividad y a la misma velocidad que se hacía previamente.
  • Afectación de memoria. Los olvidos o despistes cotidianos más habituales que de costumbre son indicativos de problemas en el proceso de formación de nuevos recuerdos (consolidación). Los problemas en este área son sobre todo frecuentes en pacientes que necesitaron asistencia respiratoria, ya que las neuronas que desarrollan esta función son muy sensibles a la falta de oxígeno (hipoxia).
  • Alto nivel de fatiga. Tanto a nivel físico como cognitivo, el umbral para alcanzar la fatiga o el agotamiento disminuye. Por tanto, se experimenta cansancio ante tareas que suponen un esfuerzo leve y, consecuentemente, esta sensación aparece al inicio del día, lo cual limita considerablemente la cantidad de actividades que lleva a cabo la persona, lo cual afecta negativamente a su estado de ánimo.
  • Presencia de apatía. La apatía consiste en la pérdida de interés o motivación generalizada. Se puede manifestar de diferentes formas, o bien como falta de interés en la realización de actividades, incluso hacia aquellas que antes eran agradables (apatía como síntoma depresivo); o bien como la ausencia de iniciativa (apatía como falta de motivación). En el primer caso, la persona achaca a problemas de falta de sentido o da una respuesta con un tono triste o negativo. En el segundo caso, la persona simplemente no da el paso de comenzar a hacer cosas, y si se le pregunta, dice que no se le ocurre nada que hacer.

Estas dificultades persisten varias semanas después de haber superado el covid, sobre todo en aquellas personas con formas graves (larga estancia en UCI o respiración asistida). En este último grupo, los problemas cognitivos son más graves y duraderos. Es por ello que para estas personas está especialmente indicado el tratamiento neuropsicológico rehabilitador, que permita trabajar de forma más intensiva la recuperación de las funciones cognitivas.

Por último, otro de los problemas persistentes son los síntomas emocionales. La situación actual de pandemia ha provocado un aumento generalizado del estrés, los síntomas depresivos y ansiosos, y los problemas de sueño; sobre todo en personas aisladas, familiares de pacientes y población de riesgo (niños, ancianos y personal sanitario).

Cabe destacar que el estado emocional influye en el rendimiento cognitivo, y viceversa; de igual modo que las emociones también se manifiestan a nivel físico. No obstante, esta relación cognición-emoción pone en evidencia la importancia de la detección temprana de síntomas ansiosos y depresivos en pacientes covid, así como su debida atención y tratamiento.

Es necesario hacer una valoración adecuada de los cambios que se han producido a nivel cognitivo tras la lucha personal contra la covid, ya que los resultados dependen de muchos factores (gravedad de los problemas respiratorios, si necesitó hospitalización y tiempo transcurrido, problemas médicos previos, nivel socioeducativo y edad). Una rehabilitación individualizada, que tenga en cuenta todos estos factores junto con el perfil neuropsicológico del individuo y sus necesidades agilizaría la vuelta a la normalidad.