5 actividades para trabajar la atención en casa 

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Después de un daño cerebral —como un ictus, un traumatismo craneoencefálico o una enfermedad neurológica— muchas familias comienzan a notar cambios que no siempre saben cómo explicar: distraibilidad constante, dificultad para seguir una conversación, problemas para terminar tareas sencillas o la sensación de que la persona “está ausente”. Estos cambios pueden generar preocupación, frustración y dudas sobre cómo actuar en el día a día.

La atención es una función cognitiva básica que nos permite concentrarnos, filtrar estímulos y mantener el foco durante una actividad, permitiéndonos responder de forma adecuada al entorno. No se trata de una única habilidad, sino de un conjunto de procesos que incluyen la atención sostenida (mantener la concentración en el tiempo), la atención selectiva (centrarse en lo importante ignorando distracciones), la atención dividida (realizar varias tareas a la vez) y la atención alternante (cambiar el foco de atención de una tarea a otra). Cuando estas capacidades se ven afectadas, actividades cotidianas como vestirse, cocinar, mantener una conversación o incluso ver la televisión pueden volverse agotadoras o frustrantes.

Trabajar la atención en la edad adulta no solo mejora el rendimiento cognitivo, sino que también favorece la autonomía, la seguridad y la autoestima. Desde la Terapia Ocupacional, sabemos que entrenar la atención de forma estructurada, progresiva y vinculada a actividades significativas facilita que la persona recupere su participación en la vida diaria. Es importante, además, adaptar las tareas al nivel de cada persona, evitando la sobrecarga y promoviendo experiencias de éxito.

A continuación, te compartimos cinco actividades sencillas que puedes realizar en casa para estimular la atención de manera práctica y funcional:

1. Localizar productos en un catálogo de supermercado
En esta actividad trabajamos principalmente la atención selectiva y sostenida. Se trata de pedir a la persona que busque productos concretos dentro de un catálogo, ignorando estímulos irrelevantes como ofertas llamativas o imágenes distractoras. Por ejemplo, podemos indicarle que localice únicamente productos del grupo de los lácteos o que encuentre todos los alimentos de un determinado color. Esta tarea puede adaptarse aumentando o reduciendo la dificultad según las necesidades.

2. Acción con canción
Esta actividad resulta motivadora y dinámica. Consiste en elegir una canción que le guste a la persona y acordar una palabra clave. Cada vez que escuche esa palabra, deberá realizar una acción concreta, como dar una palmada o levantar la mano. Con ello se entrena la atención sostenida y la velocidad de procesamiento, además de incorporar un componente lúdico que favorece la adherencia.

3. Leer el periódico del día
La lectura de una noticia y su posterior resumen permite trabajar la atención, la comprensión y la memoria. Podemos pedir a la persona que elija una noticia que le interese y, tras leerla, explique con sus propias palabras la idea principal. Si es necesario, se pueden hacer preguntas de apoyo para facilitar la tarea y estructurar la información.

4. Emparejar y doblar calcetines
Esta actividad cotidiana estimula la atención, la discriminación visual y la capacidad de asociación, ya que implica identificar pares entre varias prendas. Además, favorece la motricidad fina al manipular y doblar los calcetines, y fomenta la autonomía al tratarse de una tarea funcional del hogar.

5. Poner la mesa
Poner la mesa es una actividad significativa que permite a la persona participar activamente en la dinámica familiar. Requiere prestar atención a distintos elementos: el número de comensales, el tipo de comida o los utensilios necesarios. Además de la atención, se trabajan funciones ejecutivas como la planificación y la organización.

Cabe destacar que, a través de estas actividades, no se entrena la atención de forma aislada. En cada una de ellas intervienen otras capacidades cognitivas, motoras y emocionales que contribuyen a una rehabilitación más global y efectiva. Por ello, integrar este tipo de ejercicios en la rutina diaria puede marcar una gran diferencia en la recuperación y en la calidad de vida de la persona.