6 mitos sobre el ejercicio terapéutico en neurorrehabilitación

mitos

Cuando una persona sufre un daño neurológico, como un ictus, enfermedad de Parkinson o esclerosis múltiple, es normal que surjan dudas sobre qué hacer y cómo avanzar. En ese momento, el ejercicio terapéutico se convierte en una de las herramientas más eficaces para recuperar funciones y mejorar la calidad de vida.

Sin embargo, en la clínico observamos día a día que todavía existen muchos mitos que pueden generar miedo, confusión o incluso frenar la terapia. Por ello, en el blog de hoy vamos a tratar de abordar algunos de los más comunes para ayudarte a entender como funciona realmente el ejercicio en neurorrehabilitación.

  1. “Si no puedo moverme bien, es mejor no forzar”

Este es uno de los errores más frecuentes que nos manifestáis a diario en nuestro centro. Realmente, la evidencia muestra que evitar el movimiento por miedo puede empeorar la situación. El ejercicio terapéutico no consiste en trabajar por encima de las capacidades de cada usuario, sino en trabajar de forma guiada, progresiva y segura.

Moverse, incluso con limitaciones funcionales, ayuda al cerebro a reorganizarse y a recuperar funciones (Plasticidad cerebral y fisioterapia neurológica – Neuraxis) siempre y cuando este ejercicio este supervisado por fisioterapeutas, los cuales son especialistas en ejercicio terapéutico.

  1. “El ejercicio solo es beneficioso en fases iniciales”

Es común pensar que, pasado un tiempo desde la lesión, ya no hay margen de mejora pero la evidencia científica y la experiencia clínica nos confirma que aunque los primeros meses después de sufrir un daño son clave la capacidad de mejora de cada usuario puede ir mucho más allá.

Esto se debe a que, como ya os hemos comentado en entradas anteriores, nuestro sistema nervioso tiene la capacidad de reorganizarse y adaptarse durante toda la vida.

  1. “Más ejercicio siempre es mejor”

Aunque sabemos que lo ideal es poder alcanzar una alta intensidad en nuestras sesiones (Terapias intensivas en neurorrehabilitación – Neuraxis) esto no siempre se traduce en hacer más, sino en hacerlo de la manera más eficiente posible. En muchos casos, si el ejercicio no está bien dosificado puede resultar contraproducente al generar una fatiga excesiva, dolor o incluso potenciar un patrón de movimiento alterado en aquellos casos en los que el paciente, con entrenamiento, no necesitaría realizar dichas compensaciones.

Por está razón, antes de iniciar el programa de ejercicio terapéutico en Neuraxis se realiza una valoración exhaustiva de las capacidad funcionales de las que parte cada usuario para poder adaptar las sesiones (intensidad, frecuencia, tipo de ejercicio y de ser ser necesarias, sus correspondientes adaptaciones…) a cada una de sus necesidades.

  1. Si me cuesta o me duele, es que lo estoy haciendo mal”

Es normal que algunas de las actividades propuestas resulten difíciles o requieran concentración y un esfuerzo, de hecho, para poder generar un cambio es fundamental que busquemos actividades que supongan un reto para la persona.

La diferencia está en distinguir, entre un esfuerzo adaptado a las capacidades del usuario y un aspecto como puede ser presencia de dolor que indique que algo no va bien y por tanto sea necesario que el terapeuta modifique la actividad para hacerla de nuevo eficiente (Tratamiento individualizado en neurorrehabilitación: por qué no existen protocolos universales – Neuraxis).

  1. “El ejercicio terapéutico es aburrido y repetitivo”

No debemos confundir la repetición, fundamental para que se produzca el aprendizaje motor, con que las sesiones tengan que ser siempre iguales.

En Neuraxis, intentamos que nuestros programas de ejercicio terapéutico grupal sean dinámicos, variados y adaptados a objetivos significativos para cada usuario como caminar mejor, levantarse con más facilidad o evitar caídas y que por tanto aporten una motivación (Ejercicio terapéutico en grupo – Neuraxis).

  1. “Los ejercicios puedo hacerlo solo en casa”

Hacer ejercicio en el domicilio puede ser positivo al suponer un aumento de nuestra actividad diaria, pero sin una guía adecuada es fácil no realizar los ejercicios idóneos para cada usuario, cometer errores o perder la constancia fácilmente.

Los grupos de ejercicio terapéutico permiten trabajar de forma estructurada, con supervisión y en un entorno que favorece la adherencia.

Entonces… ¿por qué elegir el ejercicio terapéutico en grupo?

Participar en un grupo no solo mejora la condición física. También ayuda a recuperar capacidades y por tanto autonomía, establecer rutinas y sentirse acompañado durante el proceso.

Si tú o un familiar estáis en proceso de neurorrehabilitación, dar el paso hacia un programa guiado puede marcar una gran diferencia.

Porque recuperarse no es solo cuestión de tiempo… sino de ser capaces de emplearlo manera eficiente.

Si quieres más información a cerca de nuestros grupos de ejercicio terapéutico, no dudes en contactar con nosotros.