TERAPIA OCUPACIONAL E INTEGRACIÓN SENSORIAL

El pasado viernes 14 de febrero tuvo lugar en nuestro centro una charla-taller impartida por Bibiana Ramón, terapeuta ocupacional del centro. Las personas allí presentes, pudieron acercarse un poco más a la Terapia Ocupacional y al mundo de la Integración Sensorial, muy relacionado con distintas discapacidades en el área infantil, tales como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

La Integración Sensorial se define como la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso central para interpretar y organizar las informaciones captadas por los diferentes órganos sensitivos. La Teoría de la Integración Sensorial es una herramienta más, puesta a disposición del Terapeuta ocupacional, con la que tratar principalmente dificultades como retraso en el desarrollo y problemas de aprendizaje o de conducta, que no se pueden justificar por una disfunción neuromotora, pudiendo usarse como terapia complementaria en niños con patologías de origen neurológico (parálisis cerebral u otros síndromes).

Para hablar de Integración Sensorial debemos de tener en cuenta los diferentes órganos de los sentidos: vista, gusto, olfato, oído y tacto. A ellos debemos añadir otros dos menos conocidos, pero cruciales para el desarrollo del niño: el sistema propioceptivo y el vestibular. La información que captamos a través de estos sentidos es analizada por nuestro cerebro, que la procesa y emite una respuesta. Si dicha respuesta es inadecuada o desproporcionada, se producirá una alteración en los procesos de Integración Sensorial, lo que va a influir negativamente en la capacidad del niño para realizar sus actividades de la vida diaria (vestido, alimentación, juego, etc) y por tanto en su desarrollo. En este caso, será necesaria la valoración y posterior intervención por parte de un terapeuta ocupacional con formación específica en Integración Sensorial.

Cuando el niño tiene dificultades en estos procesos, de forma general pueden ocurrir dos situaciones: o bien que los estímulos sean percibidos de forma excesivamente intensa (hiperresponsividad), o, por el contrario, que sean percibidos de forma muy débil (hiporresponsividad).

El sistema táctil, tiene sus receptores en la piel y sus funciones principales son las de proteger y proporcionar información sobre el objeto que se toca. Gracias a este se sabe el tamaño, la textura, el grosor… del objeto y en función de estas características nuestro plan motor será de una manera u otra.

El sistema vestibular tiene sus receptores en el oído interno y está directamente relacionado con las sensaciones de equilibrio, gravedad y movimiento. Indica la posición de la cabeza respecto al resto de cuerpo y cuantifica cuán de fuerte y que dirección tiene el movimiento.

El sistema propioceptivo. Su función es la de proporcionar información sobre la posición del cuerpo y percibir el movimiento; principalmente. Ayuda a realizar los ajustes necesarios para un movimiento concreto.

En el caso de que un niño presente dificultades en Integración Sensorial y necesite tratamiento desde Terapia Ocupacional, se realizará una valoración exhaustiva mediante la utilización de escalas estandarizadas, cuestionarios a los padres y observación clínica para desarrollar un plan de tratamiento individualizado. Dicho plan estará compuesto por sesiones de intervención en el centro, acompañadas, en el caso que sea necesario, de una dieta sensorial, la cual, consiste en pautas domiciliarias adaptadas a las necesidades del niño.

 

 

Para finalizar, en la siguiente tabla se recogen algunas de las conductas de alerta y más comunes que suelen tener los niños con algún tipo de desorden de Integración Sensorial.

DISFUNCIÓN TÁCTIL

DISFUNCIÓN VESTIBULAR

DISFUNCIÓN PROPIOCEPTIVA

HIPERRESPONSIVO

HIPORRESPONSIVO HIPERRESPONSIVO HIPORRESPONSIVO HIPERRESPONSIVO

HIPORRESPONSIVO

Respuesta de lucha, miedo o huida a ser tocado

Nivel de actividad y alerta altos o muy altos Reacciones negativas a experiencias de movimiento: echarse hacia atrás, separar los pies del suelo… Buscar el movimiento intenso continuo (temerario)

 

Dificultad para ajustar su fuerza a la hora de realizar acciones concretas

Sensibilidad a ciertas prendas o etiquetas de estas

No muestra dolor o conciencia de sensaciones poco intensas

 

No le  gustan actividades físicas como correr saltar, bicicleta Gran dificultad para seguir el ritmo de la clase. Les cuesta concentrarse. Movimiento continuo en la silla, esperando en la fila…

Continuos tropiezos

Rabietas y lloros al cortar las uñas, lavarse el pelo, cepillarse los dientes…

Morder objetos no comestibles

 

Marearse en ascensores o transportes

 

Lanzarse contra objetos a propósito

 

Dificultad para realizar y aprender nuevos movimientos

Si queréis ampliar la información o aclarar alguna duda acerca de este tema no dudéis en poneros en contacto con nosotros.

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