Recomendaciones tras un ictus para estar sentado

En nuestro día a día, suceden muchos movimientos y situaciones  sin que nosotros nos paremos a pensar en lo que está ocurriendo. Por ejemplo, cuando vamos a sentarnos en una silla, no pensamos: coloco mis pies alineados, flexiono el tronco, doblo las rodillas, bajo el tronco… Sin embargo, cuando se ha producido una lesión a nivel cerebral, como por ejemplo un ictus, y debido a la falta de control postural secundario, muchas veces las personas que la han sufrido tienen que pensar en la secuencia de estos pasos cada vez que se sientan y se levantan para poder hacerlo.

De la misma forma, una vez estamos sentados, en condiciones normales, sabemos cómo está situado nuestro cuerpo en el espacio, si estamos derechos o inclinados hacia un lado, si hay el mismo apoyo a un lado y a otro de la pelvis o si nuestros pies tocan el suelo. Pero todo ello suele verse afectado tras un ictus, al igual que en el ejemplo anterior. Por este motivo, y teniendo en cuenta que muchos pacientes están sentados muchas horas al día tras haber sufrido un ACV (accidente cerebrovascular), es fundamental que la posición sea adecuada, ya que de esta forma estaremos enviando al cerebro que ha sufrido una lesión información que puede ser útil para su recuperación.

¿Qué recomendaciones damos para estar correctamente sentado tras un ictus?

Una recomendación básica es que los pies se encuentren, siempre que sea posible, apoyados correctamente sobre el suelo desde la fase aguda de la lesión. Esto significa que toda la planta debe estar en contacto con el plano, para que el cerebro reciba información no sólo de la punta del pie, sino también del talón. En caso de necesitar adaptaciones o no poder alcanzar la posición debido a la espasticidad, hipotonía, u otras circunstancias, se debe consultar y comentar con el fisioterapeuta responsable del tratamiento, que podrá indicarnos que adaptaciones o variaciones son necesarias una vez evaluada la situación concreta.

Otro aspecto fundamental es que el tronco y la cabeza se encuentren alineados y en una postura lo más simétrica posible. Esta consigna es fundamental siempre que la persona esté sentada, tanto si es en la silla de ruedas, como en la silla para comer, como en cama cuando va a cambiarse de ropa. Una adecuada posición del tronco cuando estamos sentados va a determinar una carga de peso más equitativa cuando nos ponemos de pie o cuando empecemos la recuperación de la marcha. Por tanto, si la persona se mantiene sentada con una postura en la que el tronco se encuentra muy inclinado, por norma general será más difícil que pueda mantenerse en pie de forma autónoma, y todavía más que camine sin ayudas técnicas.

Del mismo modo, será importante que nos fijemos como cuidadores en si el lado del tronco más afectado tras la lesión está retrasado con respecto al otro cuando nuestro familiar está sentado. Si esto ocurre, podemos utilizar diferentes tipos de ayudas para modificarlo, tales como la ayuda verbal, el uso de una mesa adaptada (o no), dar información con almohadas u otras ayudas técnicas… El Neuroterapeuta Ocupacional del equipo podrá evaluar junto con el Fisioterapeuta la situación y asesorarnos sobre que modificación es la mejor en cada caso.

Pueden ocurrir además dos cosas: que cuando el paciente se echa hacia delante la pierna afecta se vaya para atrás o viceversa, que al echarse hacia atrás la pierna vaya hacia delante. Esto es debido a la tensión neural que explica el anterior post. En este caso tendremos que variar la posición de la rodilla o de la cadera para que no haya ese “escape”.

 

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