Pautas básicas en disfagia

En numerosas ocasiones hemos hablado de la importancia de la alimentación y la deglución en nuestro día a día. (consulta otras entradas del blog )

La alteración del proceso deglutorio, disfagia, tiene un alto porcentaje de incidencia en las patologías neurológicas; la deglución podría verse alterada en cualquier etapa (fase oral, faríngea y/o esofágica) y con diferentes intensidades o gravedad (babeo, déficit tratamiento del bolo alimenticio, aspiraciones, …)

Por ese motivo, es importante conocer una serie de pautas generales a aplicar en la alimentación de las personas con disfagia; siempre teniendo en cuenta, que se debería consultar a un terapeuta especializado en disfagia.

Dichas pautas son:

– Postura correcta: aquella que reduce al mínimo el riesgo de atragantamiento. Nunca se comerá tumbado, si la persona está encamada la incorporaremos lo más posible (60-80º); siendo la posición ideal sentado con la espalda en ángulo de 90º y la barbilla paralela al suelo o en flexión hacia el esternón.

– Condiciones del entorno: ha de ser un ambiente tranquilo, sin ruidos ni distracciones (música, televisión, hablar…)

– Esperar si la persona está muy adormilada o nerviosa, evitar horas de cansancio para la alimentación.

– El tiempo de comida se ve aumentado en disfagia, pero sin alargar demasiado la comida. Masticar bien el alimento antes de tragar. No introducir en la boca más alimento hasta haber deglutido lo anterior.

– Adaptar los utensilios si se considerase necesario, si la persona introduce demasiada cantidad de comida en la boca nos ayudamos de cubiertos pequeños.

– Si la persona necesitase ayuda: esta debe situarse enfrente o al lado dominante de la persona, a la altura de sus ojos o ligeramente por debajo de ellos (evitando la posición de extensión de cabeza).

– La higiene bucal debe formar parte esencial de dicho proceso; antes y después de la comida.

– Después de la comida, se recomienda un mínimo de 30 minutos incorporado para evitar el reflujo y la posible aspiración y/o penetración.

 El abordaje de la disfagia abarca desde un diagnóstico hasta una intervención específica para cada caso, incluyendo recomendaciones nutricionales y tratamiento o reeducación de la deglución por un especialísta.