IMPORTANCIA DE UNA BUENA MOVILIDAD EN EL SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO PARA ALCANZAR LA MARCHA AUTÓNOMA

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Importancia de una buena movilidad en el sistema nervioso periférico para alcanzar la marcha autónoma.

Cuántas veces habremos escuchado decir a una persona con daño cerebral adquirido que un movimiento “le tira mucho” o “parece que se le va a romper el músculo”. Pero ¿qué es lo que tira?, ¿son los músculos? o ¿hay acaso otro culpable?

Cuando hay un daño cerebral adquirido (DCA), el daño principal se produce en el sistema nervioso central (SNC), concretamente en el cerebro. Sin embargo, bien es conocido por todos que la afectación se observa en todo el cuerpo, extendiéndose también al sistema nervioso periférico. Este último será del que hablemos hoy en mayor profundidad.

El sistema nervioso periférico (SNP) está formado por el conjunto de nervios que salen del cerebro y de la médula espinal para llegar a todas las partes del cuerpo.

A pesar de esta subdivisión en SNC y SNP, ambos sistemas se encuentran estrechamente unidos, permitiendo así que la información que recibimos del exterior y de nuestro propio cuerpo llegue al cerebro y viceversa, que el cerebro pueda dar órdenes al resto del cuerpo para interactuar con el entorno.

Cuando tiene lugar un DCA, el SNP busca protegerse de la única manera que le resulta posible: aumentando su tensión (como si tuviésemos una cuerda que une dos puntos de nuestro cuerpo y alguien la tensase). Esto se traduce en una disminución de la capacidad del nervio para adaptarse a los movimientos que hacemos (y que ahora ocasionan más tensión en el nervio).

Esta afectación del sistema nervioso puede desencadenar síntomas y signos muy diversos, entre los que podemos encontrar:

  • Sensación de rigidez o tensión a la hora de realizar un movimiento activo (limitando así el recorrido de este).
  • Adormecimiento de una parte del cuerpo.
  • Sensación de calambres u hormigueos.

¿Te suenan alguna de estas sensaciones? Es posible que, si tienes un daño cerebral, las hayas experimentado en algún momento o, si es tu familiar quien lo ha sufrido, te lo haya transmitido, ya que suelen ser bastante desagradables y limitan en gran medida su calidad de vida.

Es por esto por lo que resulta imprescindible, ante una lesión en el SNC, la valoración de todo el sistema nervioso en su conjunto, incluyendo el SNP del que hemos estado hablando hasta ahora.

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¿CÓMO INFLUYE EL SNP EN LA ADQUISICIÓN DE UNA MARCHA AUTÓNOMA? ¿CÓMO LO ABORDAMOS DESDE LA NEURORREHABILITACIÓN?

La marcha es un movimiento que implica a todas las partes de nuestro cuerpo, especialmente al sistema locomotor desde el tronco hasta los dedos de los pies, pasando por nuestra pelvis, caderas, rodillas y tobillos.

Para que pueda realizarse de forma autónoma es de vital importancia que el paciente logre moverse sin un esfuerzo que le suponga una fatiga excesiva, es decir, sin tener que “luchar” en contra de la resistencia que su propio cuerpo le ofrece; así como que su musculatura reciba la orden de activarse de forma adecuada. Es aquí donde cobra mayor importancia la integridad y movilidad del SNP.

Cuando caminamos, el entramado que conforma nuestro sistema nervioso va sufriendo un aumento y una disminución de la tensión en las diferentes partes del cuerpo en función del movimiento que estemos realizando. Si la tensión que sufre ya está aumentada

¡VAMOS A PONER UN EJEMPLO!

Escogeremos para nuestro ejemplo un nervio comúnmente conocido, el nervio ciático.

En la imagen podemos observar que es como una cuerda que, en líneas generales va desde nuestras vértebras lumbares y sacras hasta los dedos de nuestro pie (discurriendo por la parte posterior de nuestra pierna).

Ilustración 1. Imagen extraída de la APP Atlas de Anatomía Humana Visible Body.

Si la cuerda se encuentra tensa, ocasionará alteraciones durante la marcha como pueden ser:

  • Limitación a la hora de levantar la punta del pie para apoyar el talón en el suelo. La persona con DCA sentirá que le “choca la punta del pie con el suelo constantemente”.
  • Dificultad para estirar la rodilla, ocasionando que el paciente la lleve ligeramente flexionada. Imaginaos caminar siempre un poco agachados, ¡seguro que os cansaréis más!
  • Dificultad a la hora de flexionar la cadera (movimiento necesario para el paso de la pierna hacia delante), ocasionando una disminución de la longitud del paso.
  • Alteración de la posición de la pelvis con respecto a nuestra pierna en las diferentes fases de la marcha.

Es importante tener en cuenta que no todas estas alteraciones tienen porqué verse a la vez en la misma persona. Pero, cada una de ellas irá provocando que la marcha resulte más dificultosa y, a la vez, más agotadora.

Distintos profesionales de Neuraxis han acudido a formaciones específicas que abordan este tipo de alteraciones ocasionadas tras una lesión del sistema nervioso central. Si es tu caso o el de alguno de tus familiares, no dudes en consultarnos, ¡estaremos encantados de ayudarte!

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