FUNCIONES EJECUTIVAS Y POSIBLES DIFICULTADES ASOCIADAS TRAS UN DAÑO CEREBRAL

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FUNCIONES EJECUTIVAS Y POSIBLES DIFICULTADES ASOCIADAS TRAS UN DAÑO CEREBRAL

Se denomina funciones cognitivas a todos aquellos procesos mentales que nos permiten llevar a cabo cualquier tarea. Estas hacen posible que cualquier persona tenga un papel activo en los procesos de recepción, selección, transformación, almacenamiento, elaboración y recuperación de la información, lo que le permite desenvolverse en el mundo que le rodea.

Dentro de estos procesos mentales, son estas funciones las que tienen un papel muy importante para el desarrollo en la vida cotidiana de cualquier persona y en el buen manejo y funcionamiento del resto de funciones cognitivas.
Son las más complejas y evolucionadas del ser humano y las responsables del control y el buen funcionamiento de la cognición, la conducta y la actividad emocional.
Se encuentran ubicadas en el cortex prefrontal, por lo que una lesión cerebral en esta zona provocará ciertas dificultades.

  • Planificacion y secuenciación: capacidad para identificar y organizar una secuencia de eventos con el fin de lograr una meta concreta.
  • Flexibilidad cognitiva: habilidad para hacer adaptarnos y tolerar nuevos cambios. Además, esta habilidad nos permite resolver problemas y pasar el foco atencional de un tema a otro cuando lo necesitemos
  • Memoria de trabajo: capacidad para mantener y manipular cierta información de manera temporal.
  • Inhibición: capacidad para resistir los impulsos y detener una mala conducta en un momento determinado.
  • Toma de decisiones: habilidad de evaluar ciertas situaciones, desarrollar diferentes soluciones y escoger la más apropiada.
  • Ejecución dual: capacidad de realizar dos tareas al mismo tiempo (por lo que deben ser de diferente tipo), prestando atención a ambas de manera constante.
  • Branching (multitarea): capacidad de organizar y realizar óptimamente tareas de manera simultánea, intercalándolas y sabiendo en qué punto están cada una en todo momento.
  • Estimación temporal: capacidad de calcular de manera aproximada el paso del tiempo y la duración de una actividad o suceso.
  • Cognición social: hace referencia a cómo pensamos acerca de nosotros mismos, de los demás y su comportamiento y de las relaciones sociales, y cómo damos sentido a toda esa información y emitimos comportamientos en base a ella.
  • Activación/Energización: capacidad para poner en marcha nuestra conducta y realizar ciertas acciones aun estando cansados o no teniendo gran motivación.
  • Self-monitoring (auto-supervisión): capacidad para auto-observar nuestra propia conducta y evaluar si estamos realizando la acción de manera correcta.
  • Self-Regulation (auto-regulación): capacidad de cambiar nuestra propia conducta una vez evaluada como incorrecta y poder adaptarnos a una nueva.
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Cabe destacar que las funciones ejecutivas son las encargadas de que el resto de funciones cognitivas lleven un correcto funcionamiento, por lo que estarán directamente relacionadas con memoria, atención, lenguaje, orientación, etc.
En definitiva, son un conjunto de habilidades cuyo trabajo común es generar y regular la ejecución efectiva y el reajuste de conductas dirigidas a objetivos.

¿QUÉ DIFICULTADES SE OBSERVAN SI SE VEN AFECTADAS LAS FUNCIONES EJECUTIVAS?

Como se ha indicado anteriormente, las funciones ejecutivas son primordiales para un buen desarrollo en las actividades en la vida diaria por lo que cualquier déficits a este nivel va a provocar ciertas dificultades para poder desarrollarlas de manera adecuada. Según el grado de afectación, el grado de autonomía e independencia se verá afectado en mayor o menor medida. Desde dificultades para desarrollar cualquier actividad de la vida diaria (aseo, cocinar, gestión de dinero, etc) hasta afectaciones muy específicas que limitaran su vida en menor medida.
Las dificultades más comunes que aparecen tras un daño cerebral que afecten a las funciones ejecutivas son:

  • Dificultad para encontrar una motivación y realizar actividades. Suele aparecer un síndrome apático.
  • Dificultad para el manejo y regulación de las emociones.
  • Incapacidad para prevenir las consecuencias de un hecho.
  • Tendencia a pasar rápidamente a la acción sin una fase de reflexión previa (impulsividad).
  • Tendencia a decir cosas sin pensar en las consecuencias que ello pude acarrear.
  • Aparece un estado irritable con bastante facilidad y hay dificultades para regular ese estado emocional.
  • Comportamiento impersistente, discontinuo, sin finalizar la tarea en un tiempo previsto, e incluso sin terminarlas.
  • Comportamiento rígido, inflexible y perseverante.
  • Disociación entre el pensamiento y la acción.
  • Incapacidad para valorar los errores cometidos y autocrítica.
  • Dificultad para comparar el resultado de una acción con la intención original.
  • Incapacidad para prestar atención a distintos aspectos de un problema al mismo tiempo.
  • Dificultad para direccionar la atención de forma flexible.
  • Deficiente retención de información necesaria para una acción en la memoria de trabajo.
  • Falta de habilidad para manejar el tiempo.

Así, una persona con dificultades en la planificación, por ejemplo, puede tener dificultades a la hora de realizar los pasos para lavarse los dientes, ducharse, vestirse, cocinar o hacer gestiones económicas de manera que pueden omitir pasos y/o alterar el orden lógico. Una persona con dificultades en auto-supervisión, puede dar por acabada la secuencia del lavado de manos, sin que las manos estén totalmente secas. Esto también le puede ocurrir a una persona con gran impulsividad, con dificultades para Inhibirse o autorregularse, a la que cuando le preguntas si las manos están bien secas, se da cuenta que no lo están. Así, tomar la decisión de si cruzar o no un paso de peatones, elegir a ropa en función de las circunstancias meteorológicas, parar de enjuagarse el cuerpo en el momento adecuado, una vez que ya no tiene jabón y un millón de situaciones más que involucran a las actividades de la vida diaria.

Podemos destacar la importancia de las funciones ejecutivas en nuestro funcionamiento cognitivo y el desarrollo de nuestra conducta en las diferentes actividades que realizamos en nuestro día a día. Tras un daño cerebral, independientemente de la etiología de éste, pueden verse afectadas y necesitar de un reentrenamiento o compensación para ayudar a la persona para poder volver a ser lo mayor funcional e independiente posible.

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