Estimulación temprana en niños

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Estimulación temprana en niños

La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas, y actividades aplicadas de forma sistemática y secuencial. Se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años, con el objetivo de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales. Con ello trabajamos para evitar estados no deseados en el desarrollo y ayudar a los padres con eficacia y autonomía en el cuidado y desarrollo del niño.

Ess fundamental durante toda la infancia para el correcto desarrollo general del niño. Deberá ser temprana para ayudarlo en su proceso natural y no dejar pasar los momentos más sensibles donde los niños tienen una mayor predisposición.

Cada niño se desarrolla a su ritmo y de forma natural, lo que podemos hacer es fomentar un ambiente con estímulos que ayuden a su aprendizaje, conociendo lo que es más adecuado en cada etapa del desarrollo, y así puedan experimentar. Al reconocer el patrón de desarrollo general, podemos utilizarlo como una guía para presentarle al bebé los estímulos y actividades adecuados. Estos nos ayudarán de guía para cada etapa pero no debemos pretender que dos niños evolucionen siempre en el mismo sentido o en las mismas capacidades o les guste o destaquen en lo mismo.

Cada niño se desarrolla a su ritmo y de forma natural, lo que podemos hacer es fomentar un ambiente con estímulos que ayuden a su aprendizaje, conociendo lo que es más adecuado en cada etapa del desarrollo, y así puedan experimentar. Al reconocer el patrón de desarrollo general, podemos utilizarlo como una guía para presentarle al bebé los estímulos y actividades adecuados. Estos nos ayudarán de guía para cada etapa pero no debemos pretender que dos niños evolucionen siempre en el mismo sentido o en las mismas capacidades o les guste o destaquen en lo mismo.

Con la estimulación temprana se favorecen las conexiones neuronales, la consolidación y reorganización de funciones cerebrales. Es importante que se ejerciten todas las áreas, ambos hemisferios cerebrales y que potencie una buena conexión entre ellos.

No se trata de que sea una estimulación precoz sino en el momento adecuado, aprovechando la gran plasticidad cerebral. Debe de ser en momentos en los que el niño esté tranquilo, le sea agradable y que a su vez le implique un reto para avanzar. La estimulación debe ser una experiencia positiva. No se debe forzar al niño a hacer ninguna actividad.

El desarrollo de las actividades que nos permitirán proporcionar una estimulación temprana será a través del juego. La única forma donde aprenden durante esta primera etapa es si está predispuesto a aprender y asimilar nueva información. Esto ocurre solo a través del juego. Por lo tanto, toda actividad la presentaremos como un juego y de forma atractiva para que el grado de interés en interactuar sea mayor.

Son edades de una gran plasticidad cerebral y motivación por experimentar y aprender. Si fomentamos un ambiente adecuado para el desarrollo en cada una de estas áreas favoreceremos la potencialidad de las capacidades de los niños. Todo esto podemos conseguirlos con actividades simples e incluso haciéndolos partícipes en tareas de la vida cotidiana en casa y transformándolas en juegos.